1/2 - Mi vida me llevará de regreso a mi escencia
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Desde mi infancia, he viajado a menudo en avión con mis padres. Siempre he disfrutado tomar un avión a lo largo de mi vida. Con el tiempo, este medio de transporte se ha vuelto tan familiar para mí que, sin importar el momento, me duermo plácidamente. Incluso me ha pasado dormirme en el despegue y no despertar hasta el aterrizaje.
Sin embargo, este primero de febrero, mientras volaba de noche desde Estados Unidos, donde había comenzado el año 2025, para regresar a París, no logré conciliar completamente el sueño. Pero no lo necesité. Era la primera vez que esto me sucedía.
No sentía por tanto ni miedo ni preocupación. Solo gratitud, calma y tranquilidad interior. Este viaje, en donde nada (o casi nada) salió como lo había previsto, me había traído sorprendentemente alegría, satisfacción y placer, marcando definitivamente el fin de un ciclo.
Ya no más dudas, indecisiones, pausas o bloqueos; sino la certeza de haber tomado, de manera deliberada, el camino correcto para trazar la ruta de mi vida.
Nada se percibe aún, pero interiormente, ya nada puede vivirse como antes. He retomado el curso de mi vuelo, sin cambiar mis bases, mis deseos, mis objetivos, mi amor ni mis amistades. Lo conservo todo, respetando el ritmo de cada quien, sin abandonar, sacrificar ni destruir nada. Todo se queda igual, pero ahora tengo la exigencia de marcar mi propio ritmo para vivir mejor, de una manera aún más auténtica y libre.
No vayan a creer que peco de orgullo imaginando que el mundo viene rendido a mis pies, y que él gira en torno a mí con la precisión y regularidad de un reloj suizo.
Mi edad me permite empezar a evaluar los dos tercios del camino recorrido, mientras sigo entusiasmada por la abundancia que está por venir. Soy consciente: la ruta sigue siendo empinada. Sin embargo, me encuentro en un punto de no retorno en el que, estoy lista para vivir el resto del viaje de manera más prometedora y enriquecedora, estando preparada para enfrentar los obstáculos inevitables que se presenten.
Mi postura no es ni egoísta ni egocéntrica, sino más bien mejor centrada en mí misma, definida. Esto, sin duda, facilitará el día a día de quienes son importantes para mí, para que me escuchen mejor, me comprendan, me apoyen y me amen aún más.
Soy demasiado curiosa respecto a los demás como para encerrarme en una torre, prisionera de mis ilusiones con mis desilusiones como carceleras. Todo mi ser se nutre demasiado del altruismo que me inspiran los demás como para aislarme.
Así que, únanse a mí. Caminemos juntos mientras me confronto con el mundo, reflexiono sobre el sentido de las cosas y la belleza de los seres, a pesar de las máscaras y apariencias.
Tengan por seguro que no tendré la arrogancia de tomarme demasiado en serio. Les compartiré mis reflexiones para recoger sus reacciones. Pero nunca nos faltará el humor ni nos privaremos de una buena carcajada.
No nos perdamos de vista. Suscríbanse para que prolonguemos esta conversación que apenas comienza. Estamos en el inicio de algo extraordinario. Esa es mi promesa…