2/2 - Mi vida me llevará de regreso a mi escencia
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A veces, la vida llama mi atención y me convoca a vivir de nuevo mismas situaciones (o casi) con la finalidad de enviarme un mensaje. Con el tiempo, yo identifico estos llamados de apoyo mas que como maletas que llevo durate mi ruta de vida y que de coincidencias.
No creo en el azar y no soy supersticiosa. Así que, cuando esto me sucede, me mantengo atenta para recibir plenamente el mensaje, porque sé que lo que se me presentará será esencial para mi desarrollo. Me preparo para enfrentar cada etapa de manera voluntaria, con el objetivo de sentirme fortalecida.
Así, en esta primera noche de febrero, en el avión que me traía de regreso de Estados Unidos para aterrizar en París al día siguiente, percibí íntimamente la ocurrencia de uno de esos preciosos momentos, y las imágenes desfilaron en mi mente. Ya había vivido esto antes (o casi).
En 2013, también había comenzado el año en Estados Unidos y, debido a una serie de imprevistos, tuve que posponer mi regreso hasta el 1 de febrero, aterrizando en París el día 2. Desafortunadamente, ese cambio de fecha resultó ser un cataclismo que transformó mi vida durante los nueve años siguientes. Aprendí mucho y, finalmente, logré salir del infierno.
Luego, mi memoria me llevó a otra primera noche de febrero. En 2011, después de una intervención quirúrgica, surgieron complicaciones que provocaron una flebitis y una embolia pulmonar severa, que podrían haber sido fatales el 2 de febrero. Sin embargo, logré superarlo sin secuelas.
Evidentemente, una vez más, mi vida quería hablarme, exigiendo mi atención mientras permanecía despierta durante toda la noche que duró el vuelo. Algo inusual para mí. Normalmente, duermo mejor en un avión que en mi propia habitación.
En este día de la Candelaria, cuando algunos celebran la luz, ¿será que mi vida quería iluminar mi camino hacia una nueva etapa de logros? ¿Qué me depararía este momento especial? ¿Qué nuevas perspectivas se abrirían para mí en este 2 de febrero de 2025?
Al igual que en 2013, esta última estancia en Estados Unidos había sido sorprendentemente fuente de alegría, satisfacción y placer, aunque nada (o casi nada) había sucedido como lo había previsto. Percibía el final de un ciclo después de un año que podría haberme destruido, pero que, al final, había fortalecido mi capacidad de resiliencia, mi valentía y mi espíritu de lucha.
Sentía que mis ambiciones personales y profesionales estaban claramente establecidas, y que, de ahora en adelante, su realización dependería únicamente de mi actitud, de mi compromiso de redoblar mi determinación, mi coraje y mi perseverancia. Aunque nada fuera aún visible, aunque el camino no estuviera realmente definido, nada impediría ya que mi verdadera identidad se revelara.
Estaba viva, alegre, creativa, invencible, imparable, en paz, agradecida y deseosa de vivir conscientemente este proceso de transformación sin cambiar mis raíces, mis deseos, mis objetivos, mi amor o mis amistades. Todo permanecía en su lugar sin abandonar, sacrificar ni destruir nada. ¡Simplemente era libre de ser!
¿Te reconoces en mi relato? Compartamos nuestras historias. El intercambio siempre fortalece la voluntad individual.